Señor Presidente, se acerca el 50. aniversario del crimen efectuado en el año 1940 por los órganos de poder del NKWD soviético a más de 15 mil de indefensos presos polacos aprisionados en los campos de Kozielsk, Ostaszków y Starobielsk.
Dicha matanza, en la visión de las autoridades soviéticas de aquel entonces, iba a ser un ataque mortal a nuestra nación. Ya que se mataba a la elite intelectual y política de la República Polaca.
El crimen fue efectuado burlando todas las normas morales y todas las leyes de las sociedades civilizadas.
Hoy, en los días históricos de Europa, nos dirigimos a Usted con la solicitud de revelar todas las circunstancias del drama de Katyñ.
Aunque Katyñ es tan sólo una tercera parte de la verdad que no nos puede quitar la vista de aquel destino sufrido por los presos de los campos de Ostaszków y Starobielsk. La máxima recompensa por Katyñ no puede ser una recompensa por dos otros Katyñs desconocidos.
En nombre de la verdad histórica, en nombre de la seriedad y veracidad de nuestras demandas, les debemos a las víctimas de Ostaszków y Starobielsk lo mismo que les debíamos y debemos a las víctimas de Kozielsk.
Señor Presidente, nos volvemos a dirigir a Usted para solicitar que se revele la verdad, que se busque a los responsables y que se saquen las consecuencias de los culpables del crimen de genocidio de los más de 15 mil indefensos presos polacos.
Esperamos que en los próximos días la URSS le entregue al parlamento de la República Polaca todos los documentos relacionados con el crimen de Katyñ.
Varsovia, 31 de marzo de 1990
Katyñ. Starobielsk. Ostaszków. Kozielsk. Los documentos más recientes del NKWD, París 1990