Por ahora era sólo yo, jefe sin ejército, sin embargo poco a poco empezaron a salir de las prisiones los compañeros. [...] Mi intención fue ante todo empezar a formar el ejército cuanto antes y sacar el mayor número de personas posible de las prisiones y los campos. No sabía de cuánto recurso humano disponíamos. No sabía dónde estaban los oficiales, cuyo número, según los compañeros liberados, ascendía a unos 11 000. ¿Qué había pasado con los soldados rasos? [...]
No sólo soldados, sino todos los polacos liberados de las prisiones y de los campos de trabajo rusos, sabiendo de la formación del ejército, intentaban llegar a los sitios de concentración. [...] Me asustaba el número ínfimo de los presos liberados, que me había dado el general Paniflov: en dos campos un total de 20 000 soldados rasos y en Griazoviec más de 1 000 oficiales. ¿Qué ha pasado con los demás? Sabía que en 1940, en los campos de Starobielsk, Kozielsk y Ostaszków, había aprox. 11 000 oficiales y en Ostaszków, además, miles de suboficiales, particularmente policías, gendarmes y las fuerzas de protección de las regiones fronterizas. [...] La flor de nuestro ejército se encontraba en Starobielsk y Kozielsk. Pero ¿dónde están ahora?
Moscú, agosto-septiembre de 1941
W. Anders, Sin el último capítulo. Memorias de los años 1939-1946, Newtown 1949