La formación del ejército polaco en la URSS empezó en septiembre de 1941, en Tatistchev cerca de Saratow y en Tock, en la línea de Kujbyszew-Chkalov.
Al campo de verano en Tock llegaban cada día miles de personas... Establecimos algo como una oficina de información. Mi tarea consistía en entrevistar a cada recién llegado. Todos ellos, de Workuta, Magadan, Kamchatka o Karaganda, mencionaban siempre dos cosas. Buscaban a sus familias trasladadas y daban listas enteras de compañeros que aún se encontraban en los campos y no fueron liberados. Desde el primer momento preguntaba a todos los que llegaban si no habían trabajado con cualquiera de nuestros compañeros de Starobielsk, Kozielsk u Ostaszków. Seguíamos pensando que nuestros compañeros iban a aparecer en cualquier momento... Pero no sólo no llegaba ninguno de ellos - ni siquiera tuvimos alguna noticias, aparte de informes contradictorios de segunda mano.
Desde el momento en el que el general Anders empezó a formar el ejército, insistía en reclamarlos a las autoridades soviéticas. Le daban siempre las mismas y vanas promesas.
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Nos quedaba una flamita de esperanza, alimentada por los guardias del NKWD asignados a nuestro ejército; esperábamos que nuestros compañeros, trasladados a islas lejanas, nos iban a alcanzar en julio-agosto, o sea, en el único período cuando es posible la navegación en esos mares. Miles de veces nos decían en secreto "no digan nada, tengan paciencia, sus compañeros regresarán en julio o agosto". Pero llegaron julio y agosto y nadie regresó.
J. Czapski, Memorias de Starobielsk, Varsovia 1989