Nos encontramos en la tumba de once mil de nuestros hermanos, oficiales y soldados del Ejército Polaco. Los alemanes los mataban a tiros, como si fueran bestias, los mataban con las manos atadas. Nuestros enemigos empedernidos, los alemanes, pretenden destruir toda nuestra nación para quitarnos las tierras en las que nosotros, los polacos, vivimos desde hace siglos. Por ello los alemanes destruyen y asesinan a nuestros hermanos, persiguen, matan y cuelgan a la inteligencia polaca, sacan a los campesinos de sus tierras polacas. Por eso han matado aquí, en el bosque de Katyñ, a los oficiales y a los soldados polacos. La sangre de nuestros hermanos derramada en este bosque pide venganza.
Ahora tenemos en las manos las armas, las armas que nos está dando nuestro aliado, la Unión Soviética, a la que los alemanes intentaron culpar torpemente por el crimen por ellos efectuado.
Tenemos que usar estas armas para liberar a la Patria subyugada y para vengarnos por este horrendo, asombroso crimen, hecho aquí por los alemanes.
Recuerden, oficiales y soldados - la voz de nuestro hermanos asesinados nos está llamando.
¡La tenemos que escuchar!
El bosque de Katyñ, 30 de enero de 1944
"Zwyciê¿ymy" [Ganaremos] no. 13, febrero de 1944