Fuimos con el general Anders a Griazoviec. [...] Pasamos un pueblito sucio y dejado, en el que nuestra presencia causó una verdadera emotividad. [...]
Finalmente llegamos al campo con los presos. Tres filas de alambre de púas, típicas torrecitas con un guardia del NKWD equipado con una ametralladora, algunos edificios decentes para los guardias en la parte exterior del alambre y barracones bajos dentro del campo. A lo lejos se divisa, en la plaza del campo, la muchedumbre de presos gesticulando con alegría. [...] muchos de ellos tenían lágrimas en los ojos. El general se paró en medio de la plaza y dijo con una voz fuerte y resonante: "Hola Compañeros!". Respondieron como si fueran uno solo. Pareciera que una de las divisiones de preguerra en Polonia regresaba de los ejercicios y saludaba a su jefe. [...] No dejaban de resonar gritos para la República Polaca, nuestras autoridades más altas y el general Anders. [...]
En el campo había algunos oficiales que antes estuvieron presos en Starobielsk y fueron testigos de las salidas de varios grupos de nuestros oficiales a lo desconocido. [...] No tenían noticias acerca del destino de sus compañeros. [...]
Griazoviec, 29 de agosto de 1941
Z. Bohusz-Szyszko, Notas de guerra, "Orze³ Bia³y" [Águila Blanca], no. 135, Londres 1975